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¿Cuánto dinero pierde una empresa por fallos informáticos?

El dinero que una empresa invierte en tecnología suele reflejarse claramente en el presupuesto. Lo que casi ninguna organización calcula es cuánto dinero pierde cuando esa tecnología deja de funcionar durante unos minutos al día.

No estamos hablando de un ciberataque ni de un fallo total del servidor. Nos referimos a situaciones que muchas empresas han acabado por dar por normales: un ordenador que tarda demasiado en arrancar, una VPN que no se conecta, una impresora que deja de responder, unas credenciales que vuelven a fallar o una aplicación que funciona con lentitud.

Cada interrupción parece insignificante. El problema surge cuando todas esas pequeñas pérdidas de tiempo se acumulan a lo largo de semanas o meses.

¿Cuánto cuesta realmente una incidencia informática?

Cuando una incidencia afecta a un empleado, su repercusión no termina cuando el departamento de TI la resuelve. También hay que tener en cuenta el tiempo que esa persona deja de dedicar a su trabajo mientras espera una solución o intenta seguir trabajando con recursos limitados.

Según el Informe «Global IT Experience Benchmark 2026» de HappySignals, Los empleados estiman que pierden, de media, 3 horas y 18 minutos de productividad por cada incidencia informática. El estudio se basa en más de 1,7 millones de respuestas recopiladas en organizaciones de todo el mundo, lo que ofrece una visión amplia de cómo perciben los empleados el impacto de las incidencias tecnológicas.

Aunque el efecto dependerá del tipo de problema, del número de personas afectadas y de la actividad de cada empresa, el estudio pone de manifiesto una realidad difícil de ignorar: incluso las incidencias que parecen insignificantes pueden generar un coste acumulado considerable.

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El problema no son las grandes caídas

Cuando un servidor deja de funcionar durante varias horas, toda la organización nota el impacto de inmediato.

Las pequeñas interrupciones son diferentes. Se resuelven, se olvidan y vuelven a repetirse.

Pocas empresas calculan cuánto cuesta que una aplicación tarde varios minutos en abrirse, que un usuario tenga que reiniciar su ordenador dos veces al día o que una reunión empiece con retraso porque alguien no consigue conectarse.

Sin embargo, cuando estas situaciones afectan a varias personas y se repiten constantemente, dejan de ser simples molestias para convertirse en una pérdida continua de productividad.

¿Cómo se calcula el dinero que pierde una empresa?

No existe una fórmula universal, ya que cada organización tiene procesos, costes laborales y niveles de dependencia tecnológica distintos.

No obstante, cualquier empresa puede obtener una primera estimación respondiendo a tres preguntas:

  • ¿A cuántas personas les afectó?
  • ¿Cuánto tiempo dejó de ser productivo cada empleado?
  • ¿Cuál es el coste aproximado de una hora de trabajo en su organización?

En pocas palabras, el cálculo podría plantearse así:

Personas afectadas × Tiempo perdido × Coste medio por hora = Coste estimado de la incidencia

La cifra no será exacta, pero sí permitirá hacerse una idea del coste, que a menudo pasa completamente desapercibido.

Ahora piense en su propia empresa.

Si mañana diez empleados perdieran veinte minutos por el mismo problema técnico, ¿sabría calcular cuánto dinero le costaría esa incidencia? Quizás no sea mucho, pero ¿Y si se repite al menos dos veces a la semana?

¿Por qué muchas empresas siguen trabajando de forma reactiva?

Porque las incidencias urgentes siempre tienen prioridad.

Cuando un usuario no puede trabajar, lo más sensato es resolver el problema lo antes posible. El problema surge cuando toda la jornada se dedica a resolver incidencias y nunca queda tiempo para investigar por qué se repiten o cómo eliminarlas de forma definitiva.

En ese contexto, la organización mantiene el funcionamiento, pero rara vez consigue mejorarlo. Los problemas desaparecen durante unas horas o unos días, hasta que vuelven a aparecer.

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El dinero que no aparece en ningún informe

La mayoría de las empresas sabe con exactitud cuánto invierten cada año en hardware, licencias o servicios tecnológicos. Muy pocas saben cuánto dinero pierden por las interrupciones que han acabado aceptando como parte de la rutina.

Si su empresa nunca ha calculado ese coste, quizá la primera pregunta no sea cuánto necesita invertir en tecnología, sino por qué siguen produciéndose las mismas incidencias de forma habitual.

Si quiere saber cómo un modelo de gestión continua puede reducir esas interrupciones, podemos analizarlo juntos. ¡Póngase en contacto con nosotros!